TRIBUS Y TERRITORIOS ACADÉMICOS: EL TRABAJO SOCIAL
En función de lo discutido en clase y reflexionando sobre nuestras prácticas profesionales consideramos:
- 1. SOBRE LAS CARACTERÍSTICA DE LA DISCIPLINA:
La naturaleza y contenido global de la disciplina es, desde un punto de vista amplio, la cuestión social; utilizando principalmente (y no exclusivamente) la intervención como modo de abordarla.
Nuestra carrera presenta límites a nivel interno y externo. Para ejemplificar algunos de esos límites, a nivel interno, podemos mencionar: falta de unidad como colectivo profesional (aún cuando se posee ley de carrera) y una redefinición constante del espacio profesional, la no asunción (ni manifestación) de un posicionamiento ideológico y/o político como si no tuviésemos, lo que obra de manera negativa pues se termina tomando decisiones desde el posicionamiento de otros (es decir, desde afuera). En cuanto a los límites externos: la gran influencia de lo político partidario en el ejercicio profesional (lo que trae como consecuencia un lineamiento determinados de antemano para la intervención, como si la realidad social pudiera ser mirada a priori), lo institucional que condiciona el desempeño del rol en cuanto a recursos materiales, humanos, disponibilidad de equipamiento, entre otras cosas[1].
La distinción con respecto a sus especialidades puede ser de acuerdo a la temática: Salud, Vivienda, Adicciones, Educación, Desarrollo Social, etc.; y por otro lado, de acuerdo al tipo de abordaje que se realiza: Individual, Familiar o Comunitario. De cualquier forma, la unidad en todas estas especialidades está dada por la problemática social.
Los vecinos intelectuales más cercanos a la profesión son: Lic. en Minoridad y Familia, Psicólogos Sociales y Sociólogos.
Es poca la información que se tiene acerca de las variaciones que esta carrera tiene en otros países. Se sabe que, por ejemplo en España, la profesión tiene carácter de tecnicatura.
- 2. SOBRE LAS CUESTIONES EPISTEMOLÓGICAS:
Consideramos que el papel de las Teorías en Trabajo Social es el de enmarcar la actuación profesional; los distintos paradigmas o perspectivas teóricas sustentan nuestras prácticas e impactan en la intervención. Pero a su vez, la práctica también retroalimenta la teoría. Sin embargo, la mayoría de las veces es un punto crítico y que merece ser revisado, el hecho de que las prácticas profesionales de los trabajadores sociales no sean sistematizadas, no se constituyan en objetos de investigación, y en definitiva no se logre un proceso dialéctico de integración de teoría y práctica, lo cual enriquecería enormemente el quehacer profesional.
Además a pesar de que asumimos la importancia que tiene la Teoría en nuestro accionar profesional, es necesario reconocer que son relativamente pocos los profesionales que se actualizan en forma permanente, que se capacitan, que se especializan, etc.
Con respecto al papel de las técnicas especializadas podemos decir que éstas se establecen como las herramientas principales con las que contamos como Trabajadores Sociales en nuestra tarea de aproximación e intervención en la realidad social. No obstante nos enfrentamos a este respecto con un problema crucial que consiste en la reducción que se hace de nuestra profesión al uso de una técnica específica como es la entrevista domiciliaria, desestimando nuestra autonomía técnica y nuestra profesión en general. Pero el problema se agrava aún cuando son los mismos colegas quienes asumen esa atribución que se hace desde afuera de la misma, de acuerdo a lo que circula en el imaginario social.
- 3. SOBRE LOS MODOS DE HACER CARRERA:
El propio campo de la carrera se configura como un trabajo en función de las demandas y problemáticas que a nivel social van emergiendo y en las cuales el Estado interviene a través de políticas públicas. Si bien hemos empezado a incursionar en el ámbito privado, bajo la lógica de la “responsabilidad social empresarial”, la esfera pública, y sobre todo la estatal, sigue siendo nuestra principal fuente empleadora.
Respecto a la incorporación de nuevos miembros en los diferentes ámbitos de trabajo, por lo general, la incorporación se realiza de un modo informal, teñida por grandes rasgos subjetivos: presentación de curriculum, relaciones de “contacto”, militancia partidaria. Son muy pocos los espacios en los que se implementan condiciones objetivas para el ingreso, tales como concursos (Juzgado, docencia universitaria), o puntajes (docencia).
Los rituales por lo general están vinculados con dos aspectos. Por un lado, con el proceso de inserción a la institución realizado por el profesional mediante el cual se comienza con el reconocimiento de la lógica propia de dicho espacio y que influye en su intervención. Y por otro lado, con las tareas que las autoridades designan a los nuevos miembros, que por lo general forman parte de aquellas tareas administrativas que otros han rechazado.
La especialidad, generalmente, se encuentra definida desde la formación académica, por el perfil profesional al cual se apunta, y desde las instituciones, por las tareas que se nos asignan. Desde el reconocimiento de ambas es posible, o no, según las condiciones del contexto, redefinir el espacio de trabajo e imprimirles nuestra impronta.
En una disciplina como Trabajo Social es muy difícil pensar la independencia de otros entes, o del Estado mismo. Por ello, más que de independencia se podría hablar de una “relativa autonomía”, ya que si bien tenemos la posibilidad y el poder de direccionar nuestras intervenciones, las instituciones también son nuestras condiciones de trabajo y el piso que muchas veces nos predetermina.
La estabilidad laboral es muy difícil de alcanzar. Salvo las situaciones de titularización de cargos en la docencia o concurso en los juzgados, donde luego se puede hacer carrera, por lo general, en los demás ámbitos de trabajo, la precariedad laboral atraviesa las organizaciones y se manifiesta en los contratos anuales (en el mejor de los casos), o semestrales. Lo cual no sólo dificulta la proyección de nuestra permanencia y garantía de poseer una fuente de empleo, sino también, dado el movimiento permanente del personal, debilita la fuerza que podría generar un colectivo de trabajo organizado.
En lo referido a la “crisis de la mitad de la carrera” en el trayecto laboral. Sí consideramos, que por las características de nuestro trabajo y de los ámbitos en los que nos desarrollamos, el desgaste que uno vive está muy presente. Es un proceso que se da en dos instancias. Por un lado, el desgate que generan las instituciones y el entramado de sus relaciones jerárquicas, en las cuales se negocian los recursos (que siempre son escasos) y las gestiones. Y por otro lado, el desgaste de las intervenciones profesionales que, por lo general, se dan en el marco de situaciones de crisis y conflicto para otros sujetos, donde afloran emociones, angustias y ansiedades que nos atraviesan en el cuerpo, el cual se convierte también en nuestro instrumento de trabajo.
Respecto a los espacios de producción académica e investigación, el acceso suele estar un poco condicionado por las relaciones que anteriormente uno haya podido entablar con académicos que ya formen parte de esos “círculos”, así como de las voluntades e intereses personales que nos motiven a esa búsqueda. De todos modos, hasta tanto no se socialicen un poco más éstas producciones y se logre entablar un diálogo con la realidad, la necesidad de incursionar en la investigación y construcción de teorías propias, no será dimensionada como tal por parte del colectivo profesional.
- 4. SOBRE LA REPUTACIÓN Y LAS RECOMPENSAS:
Los criterios para ser reconocidos profesionalmente son desde nuestro punto de vista el hecho de poder tener una mirada crítica de la realidad social, centrarnos en los sujetos de intervención y no en los intereses que las diferentes corporaciones e instituciones imponen desde y al Estado, la posibilidad de que nuestras prácticas trasciendan el mero accionar y se puedan sistematizar producciones teóricas, entre otros.
Pero también los criterios utilizados para ser profesionalmente reconocidos tienen que ver con ocupar espacios de poder, con obtener abultados ingresos, (situación inusual en nuestra profesión) participar en equipos de investigación, haber realizado publicaciones en revistas, o haber escrito libros, dictar clases en la facultad, dictar seminarios y participar activamente en las luchas de los movimientos sociales. Y si es posible salir en la tele…
Las condiciones de existencia son desfavorables, seguramente por un motivo importante: que no queremos perder de vista el objetivo, entonces nos hacemos carne y formamos parte de una masa asalariada que no reúne los ingresos suficientes para alcanzar la canasta básica, salvo, eso sí, teniendo varios trabajitos en distintos ámbitos y arremetiendo contra viento y marea sobre el capital social acumulado que, tantas veces nos tira una línea, no la de la pobreza por favor! Y así logramos incluirnos un poco más… y sentirnos parte de la realidad que queremos trasformar.
Lo que caracteriza a las figuras que pueden sobresalir es la capacidad para adaptarse y la resiliencia para sobreponerse a tan terribles traumas, por las situaciones antes mencionadas, aunque también hay mérito en lo individual, en la capacitación permanente y la criticidad con que se interviene en el espacio profesional, en el compromiso asumido con la realidad social, en la ética con que se manejan las situaciones y en capacidad de negociación para ir ganando espacios de poder y de toma de decisiones.
Las expresiones usualmente utilizadas para elogiar a los TS como solemos llamarnos… es para detenerse a pensar ¿porque abreviamos el titulo?… o “Son buena gente, o tienen vocación de servicio”, se aguantan el dolor y el sufrimiento, “no te firman nada sin leer“, “son solidarios”, “saben escuchar”.
Para desacreditar se utiliza las asistentes/ o asistontas”, “las visitadoras”, “cualquiera podría hacer este trabajo con un poco de buena voluntad y sentido común”, “la carrera es re fácil”, “tontiflowers”, (eso fue muy duro), “son monjas reprimidas”, (ni se lo crean), “No producen nada, todo lo copian de otras teorías”. (Esto al interior de la profesión.), no participan y tampoco se juegan por ningún partido político. “son neutras”….
Las marcas de reconocimiento, en lo referente a el colectivo profesional son organizada/os, operativo/as y pragmática/os en el hacer, no hay mucho espacio para la reflexión ni la investigación, pues a nadie le conviene que pensemos mucho,… se imaginan la hecatombe que se arma si llegamos a pensar en la injusticia social, la desigualdad de oportunidades, la inequidad en la distribución de los ingresos, de la reproducción de la violencia… ni se les ocurra ponerse a pensar no hay tiempo para eso, hay que contener y comprimir el quehacer cotidiano para seguir el circulo vicioso de la reproducción del sistema.
Pero por suerte también hay marcas en el alma, en el cuerpo, en la conciencia, y por eso luchamos, por eso intentamos confraternizar con nuestros compañeros con nuestra gente, con nuestros niños y adolescentes que tanto esperan por un mundo mejor, y en esas marcas descansa nuestra alegría, el placer por la reivindicación del otro, de los otros y de nosotros mismos.
- 5. SOBRE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL:
Es poco lo que se escribe y publica a nivel profesional en general. La actividad profesional la mayoría de las veces queda en la intervención y este es un aspecto que merece ser analizado críticamente; teniendo la ventaja de trabajar en terreno es relativamente escaso el trabajo que se sistematiza y mucho menos el que se llega a publicar.
El trabajo en redes es una estrategia muy usada en la disciplina, generalmente se realiza entre colegas de las diversas instituciones a fin de no superponer intervenciones y de no exponer a las personas a relatar los mismos hechos a cada profesional con el que se relaciona, se acuerdan estrategias de abordaje conjuntas pero sólo una institución realiza el seguimiento de la situación familiar. Esto enriquece enormemente la práctica profesional.
El plagio en Trabajo Social no está generalmente asociado a colegas, sino a superiores jerárquicos que se apropian de los proyectos de los profesionales para hacer campaña política (al menos es lo que se ha observado en nuestra experiencia).
El trabajo en equipo también es una estrategia muy enriquecedora de la práctica pero pocas veces puede ser efectivamente realizado en la práctica porque la demanda de intervenciones urgentes impide que se discutan los temas de forma interdisciplinaria. En ocasiones esto queda reducido a coordinaciones entre dos disciplinas. De igual manera se considera que ese es un espacio que los mismos profesionales son los que deben diseñarlo e institucionalizarlo.
Para concluir, consideramos que nuestra profesión tiene muchos aspectos que se constituyen en puntos de tensión al interior de la profesión y también al exterior de la misma; éstos deben ser revisados críticamente, debemos hacer autocrítica de nuestras prácticas cotidianamente, ya que sólo desde una mirada crítica se puede trabajar en una realidad compleja que permanentemente cambia, que es dinámica.
LUCÍA DIBARRAT - NOELIA ORTOLANI - YANINA ROSLAN - BETIANA VERCELLI
[1] Se aclara que al hablar de límites se discutió a nivel de limitaciones de la profesión a nivel interno y externo más que como una demarcación interna y externa de lo que es o no pertinente a la profesión.